sábado, 5 de mayo de 2012

De bancos y banqueros

Los nueve miembros de la cúpula directiva de Banco de Valencia, intervenido por el Banco de España, percibieron en los nueve primeros meses de 2011 una retribución de 2,495 millones de euros, lo que supone un aumento del 7,5% respecto al mismo período del ejercicio anterior, según datos de la entidad.


Siete directivos de la CAM que siguieron en el cargo ganaron 2,37 millones en 2011

Bankia pagó 6,44 millones a su cúpula directiva en el año 2011

El Banco de España acusa a la cúpula de la CAM de maniobrar para enriquecerse

Banco Sabadell blinda a toda su cúpula directiva en plena ola de fusiones

Un informe de UPyD destapa todas las cifras de la cúpula de Caja Segovia


Tras arruinar Caja España, los consejeros de la entidad se suben las dietas un 70 %


La retribución de la cúpula de Caixa Tarragona crece el 43%

La entidad achaca los costes al finiquito del director general y de otros directivos


CCOO presenta a la cúpula de Banca Cívica más de 4.000 firmas para ajustar sus “inadecuados” sueldos

  
Anteayer COMFIA-CCOO presentó 
en rueda de prensa un extenso 
dossier sobre las remuneraciones, 
préstamos y blindajes de la 
cúpula directiva del sector 
financiero. Exponemos las 
conclusiones principales del 
dossier, que iremos desarrollando 
en una serie de 5 comunicados. 
El discurso de las cúpulas del sector sobre congelación salarial parece 
que no va con ellos: En 6 años sus remuneraciones crecieron cerca 
de un 50%, casi el doble del crecimiento de los beneficios y los 
gastos de personal. Significativos los crecimientos de remuneración de 
Consejeros en Cajas (80%) y Alta Dirección en Bancos (69%). 
Estas remuneraciones suponen cerca de 500 millones de euros y más 
de un 2% de los beneficios, llegando al 9% de los beneficios en las  
que han recibido ayudas FROB.  Capítulo aparte para quienes  
aprovechan la conversión en Banco, las ayudas públicas y los 
esfuerzos de la plantilla para multiplicarse el sueldo. 
Entre 2004 y 2010, la cuantía de préstamos a la cúpula se disparó 
en 400 millones € en cajas con problemas, al tiempo que no se 
obligaba a las cajas a informar sobre los blindajes de directivos

¿Qué va a pasar en la banca en España en los próximos años? 



Podemos seguir poniendo titulares de prensa y extendernos páginas y páginas para corroborar el saqueo al que han estado sometidas las entidades financieras. Parece que se estaba terminando la fiesta y nadie quería perdérsela. Miguel Martín Fernandez, presidente de la Asociación Española de Banca, antes subgobernador del Banco de España, calificaba en 2007 al Sistema Financiero Español como el más eficiente de Europa. El mismo expresidente de España, Rodriguez Zapatero, calificó en varias ocasiones y en plena crisis, al Sistema Financiero Español como uno de los más sólidos del mundo. El propio gobernador del Banco de España, organismo que supervisa a nuestras entidades financieras, decía en un discurso pronunciado el 30 de octubre de 2008 con motivo de la celebración del 50º aniversario de ESADE (Barcelona), lo que sigue


"¿Qué va a pasar en la banca en España en los próximos años? El camino recorrido hasta ahora se ha caracterizado, pues, por la consolidación de un sistema bancario que gracias a su demostrada capacidad en la gestión del riesgo y a sus elevados niveles de rentabilidad, eficiencia y solvencia ha contribuido de manera decisiva al crecimiento de la economía española, continuo e intenso desde 1994, y que ha resistido bien las dos primeras fases 
de la crisis financiera internacional. Al iniciarse lo que he denominado tercera fase de la crisis, el sector se sitúa en una buena posición de partida, y además el Banco de España cuenta con la capacidad y tradición de saber resolver las situaciones más complejas sin  traumas para los ahorradores,  ni para la economía en su conjunto. No obstante, y aunque en el corto plazo no haya ningún signo de problemas en las instituciones españolas, hay una tentación en la que nunca debemos caer los supervisores bancarios: la complacencia. Por ello me parece obligado terminar identificando los retos que va a afrontar el sistema bancario español y sugerir las actuaciones necesarias para superarlos con las mayores garantías de éxito. Los retos futuros se derivan, por un lado, de la crisis financiera internacional, fenómeno que afecta a todas las entidades bancarias de nuestro entorno, y, por otro, de la débil coyuntura macroeconómica que, si bien tiene también dimensiones globales, presenta algunos elementos propios. Ambas fuerzas van a impactar en la cuenta de resultados, y por lo tanto, en la capacidad de generación de beneficios, que como saben, es la primera línea de defensa para las entidades frente a problemas futuros. En primer lugar, las entidades ya están sufriendo las dificultades derivadas de la crisis financiera internacional, y en particular las consecuencias del cierre de los mercados de financiación. En este sentido, la propia estructura de pasivo de las entidades españolas que, como ya he mencionado, se caracteriza por su amplia base de depósitos y por el mantenimiento de un volumen de deuda mayoritariamente con vencimientos de medio y largo plazo, sumada a los planes que recientemente ha aprobado el Parlamento español en coordinación con los demás países de la Unión Europea, mitiga el problema, pero no lo hace desaparecer. Y no cabe duda de que el coste de la financiación no volverá a ser el mismo que el vigente antes del verano de 2007. Los inversores, tras esa fecha, iniciaron un proceso de rápida reevaluación del riesgo de los instrumentos financieros y, aunque los mercados mayoristas vuelvan a abrirse paulatinamente, es harto improbable que los diferenciales exigidos por  los distintos productos retornen a los niveles excepcionalmente bajos de antes de la crisis.


Conclusión: Estamos ante una crisis financiera internacional sin precedentes y en un contexto macroeconómico muy debilitado. Es cierto que  nuestro sistema bancario ha caminado en la dirección correcta, reforzando sus mecanismos de control y gestión de riesgos, su rentabilidad, su eficiencia y su solvencia. Esto le aporta una sólida posición de partida pero no podemos permitirnos ni ser ingenuos ni triunfalistas: el sector bancario español tiene importantes retos por delante que afectarán a su capacidad de generación de beneficios en los próximos trimestres. Estoy convencido de que nuestras entidades, que supieron gestionar la expansión, sabrán también adoptar las medidas de gestión y las estrategias adecuadas que les permitan afrontar esas dificultades con éxito. Por nuestra parte, las autoridades públicas seguiremos adoptando las medidas necesarias para que este inevitable  proceso de ajuste se haga del modo menos traumático posible para nuestra economía. Creo que todos, entidades y autoridades, cada uno desde su ámbito de responsabilidad, estamos empujando en la dirección adecuada, y por ello mi convicción es que superaremos este momento tan difícil para los sistemas financieros y las economías de los principales países desarrollados."


Estos eran nuestros antecentes, jugábamos en la "champións" de la economía, y hoy estamos hablando de bancos intervenidos, cajas saqueadas, y activos tóxicos que pueden matar de cancer a nuestra economía. ¿Quien coño, en este país, sabía de nuestros verdaderos problemas y el camino que había emprendido nuestro sistema financiero hacia el precipicio? o es verdad aquello de: "dime de que presumes y te diré de lo que careces".


Y me pregunto: ¿No será mejor dejar morir a los enfermos terminales de nuestro sistema bancario antes de que su pesada carga nos hunda a todos en el fango?. La naturaleza, en millones de años de evolución, es la estrategia que utiliza para que la vida se abra camino. Nuestra sociedad, no puede permitirse, por justicia y por ética, financiar con dinero público los desmanes de nuestras cajas y bancos. Como sociedad, a quien estamos obligados y debemos proteger economicamente es a los que carecen de recursos económicos y a los que sufren directamente las consecuencias de una crisis que han propiciado y profundizado bancos y banqueros. Poner dinero público para salvar a la banca no dará credibilidad ni generará confianza en nuestra economía, ni en nuestro sistema financiero y mucho menos en nuestros políticos, que han repetido por activa y por pasiva que la solución de la banca no pasa por el uso de dinero público para su saneamiento.¿Se utilizarán nuestros impuestos para hacer desaparecer de sus balances los activos tóxicos de la banca? En mi opinión y dado que nuestro gobierno no para de negarlo, estamos mas cerca de que a todos nos toquen algunas "toxinas" que de que el propio sector se coma la "mierda" que ha generado. Razones de fuerzas. 



No hay comentarios:

Publicar un comentario