sábado, 24 de marzo de 2012

La Bolsa y los Pimientos.

En la continua observación de los movimientos de las cotizaciones durante el tiempo que llevo interesándome por la bolsa, he llegado a la siguiente conclusión: "Si en un mercado la masa de compradores es grande, estos pierden gran parte de su "poder" de decisión y como consecuencia el precio lo establece los vendedores y las cotizaciones suben. Cuando la masa de compradores disminuye, parte del "poder" de decisión de los vendedores pasa a los compradores y en consecuencia las cotizaciones bajan." No podemos negar, que esta afirmación es totalmente verdadera y ocurre en cualquier tipo de mercado y en cualquier mercado del mundo. Saber de antemano, en qué circunstancias y situaciones son los vendedores o, por el contrario, los compradores, los que están en condiciones de tener mayor influencia sobre el precio, puede ser de una inestimable ayuda para conocer la posible evolución de las cotizaciones. A reflexionar sobre esta interesante cuestión vamos a dedicar la publicación de esta nueva entrada.


Recuerdo que, siendo casi un niño, pues los gloriosos años de la producción de "pimientos morrones"  en las vegas del guadiana no duraron mucho tiempo, que cuando se recogía la cosecha que la industria utilizaba para la fabricación de conservas, las fábricas interesadas en la compra del producto instalaban un puesto de recogida en un lugar determinado de nuestro pequeño pueblo de colonización. Simultaneamente y en distintos puntos se instalaban otros compradores, de tal manera que, había años que podía haber cuatro puestos y años que ninguno. Quedaba claro, que el año que solo había un puesto, el precio lo marcaba el comprador y en consecuencia el precio estaba por los suelos. Pero los años en los que había varios puestos, eran años de alegría para las familias enteras de agricultores, porque sabían que los precios iban a ser favorables a ellos, de alguna forma, parte del "poder" del comprador se traspasaba a los vendedores y como resultado los precios de los pimientos "morrones" subían.

La observación realizada sobre este pequeño mercado de pimientos, puede ser igual de válida que para el mercado más grande de valores. En definitiva, de lo que se trata es de conocer de antemano, si podemos, cuantos "puestos de recogida" se han establecido en el mercado. Conociendo esto, podemos intuir hacia donde caminarán las cotizaciones. Por otra parte, con la oferta de títulos, pasa lo mismo que con la oferta de pimientos, estos últimos se plantaban en el mes de abril, sin saber si cuando llegara el mes de septiembre, que se produce la recolección, íbamos a tener uno, muchos o ningún puesto de recogida, pero, independientemente de ello la oferta ya estaba dada. El número de títulos existentes en el mercado de valores, también está dado y son los que son y siempre están en posesión de alguien. En una palabra, hay que considerar que siempre enfrentaremos una oferta rígida  a una demanda elástica en cuanto a la cantidad. En estas condiciones, lo único que motiva que se realicen operaciones es que existan muchos "puestos de recogida" o lo que es lo mismo, compradores, para que los vendedores, que son los que tienen los pimientos o los títulos, puedan intercambiarlos a unos precios que les resulte interesante. Queda entonces claro, que tanto la oferta de pimientos como la oferta de títulos es la que es y no puede cambiar de un día para otro. El número de títulos existente en un mercado suele permanecer básicamente fijo y sus poseedores los pondrán en circulación si los precios alcanzados les resulta de interés. Por tanto, lo que verdaderamente cuenta, es el número de compradores que cada día acuden al mercado con ganas de realizar compras, porque únicamente estos son los que tienen capacidad para mover los precios.

¿Podemos establecer alguna teoría válida que nos relacione  el volumen de los títulos intercambiados en el mercado con la evolución de las cotizaciones? Sobre este interesante tema, queremos reflexionar para encontrar, si es posible,  una relación directa entre el precio de los títulos y el volumen contratado, de tal manera que, conociendo este último, seamos capaces de establecer una teoría que nos sirva para mejorar nuestras predicciones.

Volviendo al ejemplo de los pimientos, el hecho de que hubiera muchos puestos de compra, garantizaba buenos precios, pero no garantizaba que los precios pudieran subir y subir indefinidamente. Los compradores sabían perfectamente hasta donde podían pagar el producto y por supuesto, ningún comprador que no estuviera dispuesto a arruinar su propia empresa, pagará mas de lo que debe pagar conociendo el conjunto de costes de fabricación y el precio al que pueden vender el producto terminado. Es decir, en el tira y afloja entre compradores y vendedores, los precios tienen unos límites, y estos límites los marcan las expectativas que en cada momento tienen los compradores sobre el producto que adquieren. Evidentemente, las expectativas de todos los compradores, no tienen porque ser coincidentes, pero en definitiva quien verdaderamente tiene poder para influir de una manera significativa en los precios de las transacciones es la suma de esas expectativas que tienen los compradores en un determinado momento y para un determinado producto y es la oferta la que se adapta a esas expectativas creadas por el lado de la demanda, decidiendo si a esos precios se realizan o no transacciones.

Visto desde esta perspectiva, tenemos que pensar que el volumen de títulos que se intercambia en un mercado es consecuencia de la cantidad y calidad de los compradores que concurren en ese parquet, de tal manera que si los compradores son pocos y con pocas ganas de adquirir títulos, los precios bajan y el volumen también, y si los compradores son muchos y muchas las ganas de adquirir títulos, los precios suben y el volumen también sube. Pero, ¿cuanto y hasta cuando bajan los precios y el volumen o viceversa?. Esta es la incógnita que queremos despejar de esta ecuación volumen-precios.

Imaginemos que las cotizaciones han llegado a un máximo y empiezan a dibujar un cambio de tendencia. Para llegar a ese máximo, habrán tenido que concurrir gradualmente un gran número de compradores con ganas de adquirir títulos que poco a poco han hecho subir los precios. Ha llegado un momento que para esos precios existen cada vez menos compradores porque los niveles alcanzados han hecho cambiar las expectativas o estas últimas han cambiado por si solas. Dado que el número de compradores desciende, también desciende el volumen y los precios y los interesados en vender lo tendrán que hacer cada vez a precios más bajos. Así hasta que debido a la bajada de los precios o a las mismas expectativas, estas cambien a ser positivas para los compradores y estos se vayan sumando mas y mas en la adquisición de títulos, frenando en consecuencia la caída e impulsando un nuevo cambio de tendencia, comenzando un nuevo ciclo alcista. Teóricamente, el máximo volumen acumulado de títulos intercambiados lo habremos alcanzado cuando los precios hayan tocado su máximo. Llega un momento que los precios dejan de ser interesantes para los compradores y cada vez acudirán menos al mercado, gradualmente parte del poder de los vendedores pasa a manos de los compradores y los precios comienzan a bajar, como la masa de compradores cada vez es menor, los precios siguen bajando y el volumen también, cuando los precios han bajado lo suficiente como para crear expectativas positivas en los compradores, estos empiezan a realizar nuevas compras entrando progresivamente nuevos compradores hasta que la fuerza compradora es capaz de detener la bajada del precio y alcanzado un mínimo, con la progresiva entrada de compradores, se inicia una nueva tendencia alcista. Teóricamente, la conclusión que se puede desprender sería la siguiente: en el tramo comprendido entre un mínimo y un máximo el volumen acumulado será mayor que en el tramo comprendido entre un máximo y un mínimo, siempre que estos tramos sean equiparables en amplitud temporal. Esto corroboraría el dicho de que "para que la bolsa suba es necesario que acuda al parquet una legión de compradores, pero para que la bolsa baje no hace falta que ocurra nada."

¿Puede ser esta una teoría sobre el volumen lo suficientemente válida como para que nos ayude a conocer la evolución de los precios? Si es así, la cuestión a plantearnos sería la siguiente: Si estamos en un máximo y el volumen comienza a descender, la tendencia cambiará a bajista. Si estamos en un mínimo y el volumen comienza a aumentar, la tendencia cambiará a alcista. No sabemos cual será la amplitud y profundidad de estas tendencias, pero es posible que estén relacionadas con el volumen acumulado en la tendencia previa.

La veracidad o no, de esta exposición teórica, es una tarea empírica que deberemos realizar a lo largo de nuestra andadura y al mismo tiempo, deberíamos ser capaces de establecer alguna regla técnica que nos permita utilizar el dato del volumen para favorecer el acierto de nuestras operaciones. 

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