sábado, 3 de marzo de 2012

¡Voy a ser millonario!

     A la mayoría de los lectores, el título de la entrada, les puede parecer extremadamente pretencioso. Pero está puesto intencionadamente y con toda la fuerza de la afirmación. Si ser rico es nuestra pretensión, no podemos utilizar expresiones como "quiero ser", "quizás algún día", "si la suerte me acompañara", "quien pudiera", etc. etc...  Estas expresiones ponen nuestro destino en manos de circunstancias ajenas a nosotros, circunstancias que al ser incapaces de controlar, nos hacen pensar que nada podemos hacer por escribir nuestra propia historia. La expresión del título, en modo imperativo, nos convierte en el protagonista principal de nuestra propia vida.
No vamos a restar importancia a las incidencia que pudieran tener sobre nuestras vidas las circunstancias externas, que, para bien o para mal puedan afectarnos. Pero vamos a dar toda la importancia que tiene nuestra actitud, frente a esas circunstancias, para que esta sea el timón principal de nuestro propio destino.


Mientras más amo, más realizo el impacto de mi actitud en la vida.
La actitud es a menudo más importante que los hechos.
La actitud es más importante que el dinero.
La actitud es más importante que el pasado.
La actitud es más importante que las circunstancias.
La actitud es más importante que los fracasos o los éxitos.
La actitud es más importante que lo que la otra gente piensa, dice o hace.
La actitud es más importante que la habilidad física, o capacidad mental.
La actitud puede destruir una compañía... una asociación... o un hogar...
Lo notable es que tengo una opción todos los días, con respecto a la actitud que abrazaré para ese día.
No puedo cambiar el pasado.
No puedo controlar el futuro.
No puedo controlar cómo actuará otra persona.
La única cosa que puedo hacer es controlar mi propia actitud.
Estoy convencido de que la vida es 10% lo que me sucede, y 90% cómo reacciono a ello.
Me doy cuenta de que todo depende de mí,
porque yo estoy a cargo de mi actitud.
(Charles Swindoll)


     Muchos de vosotros habréis leído "El millonario Instantáneo" de Mark Fisher, que viene a ser algo parecido a "Piense y hagasé rico" de Napoleón Hill. Si no los habéis leído es una recomendación que os hago. Ambas lecturas sostienen, y yo comparto, que el deseo es el punto inicial de todo logro. Evidentemente, si queremos ser ricos, lo primero que tenemos que hacer es desearlo. Partiendo de este fuerte deseo, el método por el que el deseo de riqueza se puede transmutar en su equivalente monetario, en palabras de Napoleón Hill, consiste en seis pasos prácticos y definidos, que son los siguientes:
  1. Determine la cantidad exacta de dinero que desea. No basta con decir, "quiero mucho dinero". Sea definitivo en cuanto a la cantidad.
  2. Determine con exactitud lo que se propone dar a cambio del dinero que desea. No se recibe algo por nada.
  3. Establezca un plazo determinado en el que se propone obtener el dinero que desea.
  4. Cree un plan preciso para llevar a cabo su deseo y empiece de inmediato, sin importarle si se halla preparado o no, a poner el plan en acción.
  5. Escriba un enunciado claro y preciso de la cantidad de dinero que quiere conseguir, apunte el tiempo límite para esta adquisición, aclare lo que se propone dar a cambio del dinero, y describa con exactitud el plan mediante el que se propone formularlo.
  6. Lea su memorándum en voz alta dos veces al día. una vez, antes de acostarse, y otra vez al levantarse. Mientras lee, vea, sienta y piénsese ya en posesión del dinero.
     Estos pasos no requieren trabajo duro. Tampoco sacrificio.No exigen que uno se vuelva ridículo ni crédulo. Para utilizarlos no hace falta educación superior. Pero la aplicación eficaz de estos seis pasos exige la suficiente imaginación que nos permita ver y comprender que la acumulación de dinero no se puede dejar al azar, a la buena suerte o al destino. Uno debe darse cuenta de que todos los que han acumulado grandes fortunas, primero han soñado, deseado, anhelado, pensado y planificado antes de haber adquirido el dinero. Llegados a este punto, usted debe saber que nunca tendrá riquezas en grandes cantidades a menos que pueda llegar a ser la viva expresión del deseo ardiente por el dinero, y que realmente crea que lo poseerá.

     Se sabe, que uno llega finalmente, a creer cualquier cosa que se repita así mismo, sea la afirmación verdadera o falsa. Si un hombre repite una mentira una y otra vez, con el tiempo admitirá esa mentira como algo cierto. Más aún, creerá que es cierta. Todo hombre es lo que es a causa de los pensamientos dominantes que el permite que ocupen su mente. Los pensamientos que un hombre adopta deliberadamente, y que anima con entusiasmo, y con los que convina una emoción o más, constituyen las fuerzas motivadoras que dirigen y controlan cada uno de sus movimientos, actos y hazañas.

     Decídase a dejar de lado las influencias de todo ambiente desfavorable para construir su propia vida a medida. Al hacer un inventario de sus recursos y capacidades mentales, quizá descubra que su mayor debilidad es la falta de confianza en sí mismo. Esta desventaja puede ser superada y la timidez transformada en coraje, a través de la ayuda que la autosugestión proporciona. La aplicación de este principio puede ejecutarse mediante la sencilla enunciación de los impulsos de pensamiento puestos por escrito, memorizados y repetidos hasta que lleguen a formar parte del instrumental del que la facultad inconsciente de su mente disponga.

     La ley de la autosugestión, que puede elevar a cualquier persona a niveles asombrosos de realización, queda bien descrita en los siguientes versos:

     Si piensas que estás vencido, lo estás.
Si piensas que no te atreves, no lo harás.
Si piensas que te gustaría ganar pero no puedes, no lo lograrás.
Si piensas que perderás, ya has perdido.
Porque en el mundo encontrarás
que el éxito comienza con la VOLUNTAD del hombre.

Todo está en el estado mental.

Porque muchas carreras se han perdido
antes de haberse corrido,
y muchos cobardes han fracasado
antes de haber empezado su trabajo.

Piensa en grande y tus hechos crecerán.

Piensa en pequeño y quedarás atrás.
Piensa que puedes y podrás.

Todo está en el estado mental.

Si piensas que estás aventajado, lo estás.
Tienes que pensar duro para elevarte.
Tienes que estar seguro de ti mismo
antes de intentar ganar un premio.

La batalla de la vida no siempre la gana

el hombre más fuerte, o el más ligero,
porque, tarde o temprano, el hombre que gana
es el que cree poder hacerlo.


Sacado de un poema del Dr. Christian Barnard.
             
                                 


El primer médico que realizó un trasplante de corazón.


     Evidentemente, si el primer paso es el deseo y la voluntad de querer, el segundo es la acción y el plan a seguir. Tenemos que establecer el plan de acción y tenemos que actuar. Actuar es lo que convertirá en resultados prácticos nuestras ideas. Cada cual debe encontrar su camino y debe andarlo por sí mismo. Pero todo ello sin olvidar la lección más importante que nos brindan estas lecturas: durante la búsqueda de la riqueza no perdamos de vista el hecho de que, si perdemos la felicidad, lo habremos perdido todo. El conseguir dinero puede transformarse facilmente en una obsesión que nos impedirá disfrutar de la vida. ¿Cual es la ganancia de un hombre que consigue el mundo pero pierde su alma? El dinero en un sirviente magnífico pero un amo tiránico.

     He realizado esta entrada transcribiendo reflexiones de los libros y autores mencionados, por que estoy convencido de la eficacia de las mismas para alcanzar las metas que cada cual se fije. Las que yo me he fijado, partiendo de mi situación y posibilidades, y que ya he comentado en algunas entradas, fijan mis objetivos de riqueza, el tiempo que me doy para conseguirla y el plan a desarrollar para obtenerla. Plan que ya está puesto en marcha. A cambio, ello me exigirá un continuo aprendizaje, el control sobre mi mismo, un manejo adecuado de las emociones, una búsqueda continua para estar siempre en un estado de tranquilidad y serenidad y un aumento de generosidad para con los demás, sobre todo hacia las personas que nos quieren y queremos.


     Hago la observación de que para cada cual, el término riqueza pude significar cifras muy distintas. Personalmente, con las cifras que me he marcado, me consideraré colmado de riqueza y satisfacción, y  espero y deseo que también de felicidad para dar y compartir. El equilibrio de todos estos ingredientes nos harán vivir una vida gozosa y plena.

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